Publicado 28/07/2026 14:13

Banco de España tilda de "escenario de alto riesgo" un futuro sin efectivo, pero asume que no es "inevitable"

Cree que el dinero físico no debe verse como un vestigio del pasado, sino como una red de salvaguarda tan necesaria como las escaleras en un rascacielos

Archivo - Banco de España.
Archivo - Banco de España. - EUROPA PRESS - Archivo

MADRID, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Banco de España ha calificado un futuro sin dinero en efectivo como un "escenario de alto riesgo" y ha defendido la necesidad de preservar los billetes y monedas como garantía de inclusión financiera, aunque reconoce que la transición hacia una economía exclusivamente digital "no es inevitable".

En este sentido, el organismo ha argumentado en su publicación 'Futuro sin billetes: ¿utopía o distopía?' que para que funcionase un mundo sin efectivo, y donde solo existan medios digitales, sería necesaria una infraestructura tecnológica "tan robusta" que asegurara conectividad continua y protección frente a fallos y ciberataques, incluso en situaciones críticas o catastróficas.

De este modo, los autores de la entrada --la directora de Efectivo del Banco de España, María José Fernández; y el jefe de la división de Relaciones con Fabricantes y Agentes del organismo, Félix Redondo,-- subrayan que incluso si se logra una ciberseguridad "infalible" y una conectividad universal, el efectivo seguiría siendo "indispensable".

"El dinero físico no debe verse como un vestigio del pasado, sino como una red de salvaguarda tan necesaria como los extintores en un edificio digitalmente inteligente o las escaleras en cualquier rascacielos", han puntualizado los expertos.

Así, el trabajo censura que la eliminación en un futuro de los billetes y las monedas podría "excluir a determinados colectivos, como las personas no bancarizadas o con bajas competencias digitales".

Ante la posible transición de una economía con efectivo a otra sin él, el Banco de España señala que "no es ineludible". No obstante, advierte de que, a medida que se avanza en ella, no resulta "fácilmente reversible", ya que no admite avances y retrocesos sin coste.

Asimismo, la institución remarca que el acceso al efectivo fácilmente no debe darse por hecho. Así, Fernández y Redondo matizan que mantener la infraestructura --imprentas, fábricas de moneda, redes de distribución, transporte de fondos, cajeros y sucursales-- es "complejo y costoso".

"Según disminuye su uso, los costes por operación aumentan, reduciendo su eficiencia y poniendo en riesgo su continuidad. Si se deja de utilizar efectivo, hay que reducir la infraestructura necesaria para fabricarlo y distribuirlo. Entonces, en una situación crítica podríamos encontrarnos sin una red suficiente para garantizar el acceso al efectivo", remachan los economistas.

LA MARCHA ATRÁS DE SUECIA

Sobre esta hipótesis, la institución recuerda el caso de Suecia, que tras prever que en 2025 sería un país sin efectivo, las autoridades --tanto del Gobierno como del Banco Central de Suecia-- han dado marcha atrás, aprobando leyes que lo protegen, recomendando su uso regular y aconsejando mantener una reserva en casa como medida de precaución.

El país nórdico fue durante años el laboratorio mundial del pago digital y pretendía liderar el sistema 'cashless'. Muchos comercios dejaron de aceptar billetes y los bancos fueron incluso retirando de su operativo el efectivo, llevando el uso de billetes en circulación a casi la mitad desde 2008.

Ahora, las autoridades han concluido que, en situaciones de emergencia o fallos tecnológicos, el dinero físico sigue siendo esencial y han impulsado medidas para reforzar su uso, como obligar por ley a supermercados y farmacias a aceptarlo, facilitar los ingresos en efectivo en los bancos y recomendar a los ciudadanos disponer de unas 1.000 coronas (algo menos de 100 euros) por adulto para afrontar posibles crisis.

En este contexto, los autores de la entrada detallan que aunque el futuro de los pagos puede ser "mayoritariamente digital", el efectivo sigue siendo un "imprescindible compañero de viaje".

Por ello, los expertos subrayan que este es "una pieza clave" del sistema económico, un derecho ciudadano y una garantía frente a fallos tecnológicos y a la exclusión financiera.

Así, junto con el euro digital --la apuesta del BCE por el efectivo digital--, su existencia y continuidad garantiza un entorno de convivencia entre medios de pago públicos y privados, físicos y digitales, asegurando la libertad de elección, la resiliencia del sistema y la inclusión de todos, tal y como relata el texto.

"El avance tecnológico no tiene por qué ser una sustitución, sino una suma. El éxito de nuestro sistema de pagos no se medirá por lo rápido que logremos eliminar el dinero físico, sino por nuestra capacidad de mantener un modelo híbrido en el que convivan la eficiencia de lo digital y la red de seguridad de lo físico", concluyen la directora de Efectivo del Banco de España y el jefe de la división de Relaciones con Fabricantes y Agentes del organismo.

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