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MADRID 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
Adelantar el lanzamiento del euro digital a 2028, tal como ha planteado el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, "sería ambicioso", según afirman fuentes del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco de España, que recuerdan que la expectativa es emitir la versión digital de la moneda comunitaria en 2029 siempre que la legislación se apruebe este año.
"En principio el 2028 sería ambicioso", apuntan las fuentes del banco central, ya que los países miembros acordaron que, una vez que la legislación se apruebe, debería ser posible emitir el euro digital "no antes de dos años después", con el fin de intentar que todas las preparaciones, especialmente de bancos y comercios, se puedan realizar y encajar en ese periodo a partir de que la legislación se adopte.
En este sentido, las fuentes consultadas detallan que en primer lugar se tiene que posicionar el Parlamento Europeo, algo que se espera para mayo, y, con posterioridad, abordarían el asunto los denominados "trílogos", donde la Comisión, el Consejo y el Parlamento Europeo deben llegar entre ellos a un acuerdo sobre sus distintas versiones de la regulación y que podrían resolverse "en la segunda mitad el año".
En cualquier caso, desde las instituciones advierten de que los plazos de mayo y finales de año "son exigentes" y apuntan que, si bien en la parte técnica se trata de avanzar todo lo que se puede, advierten de que hay cantidad de trabajos técnicos que tienen que abodar todas las partes en los que no se puede avanzar sin saber exactamente cómo lo definirá la legislación, tras cuya aprobación hará falta un periodo de prueba de aproximadamente dos años.
Pedro Sánchez trasladó la semana pasada al presidente del Consejo Europeo, António Costa, un decálogo de propuestas para potenciar la economía europea, situando al euro digital en el núcleo de la agenda de soberanía económica.
De tal modo, el presidente español sostiene que el euro digital no se trata solo de "un instrumento de pago", sino de "una herramienta de macro soberanía" que garantiza que el sistema de pagos europeo siga anclado en el dinero público regulado por el Eurosistema y refuerza su resiliencia al incorporar funcionalidades 'offline'.
"Debemos adelantar su lanzamiento a 2028", defiende el presidente español, insistiendo en que los avances en el euro digital deben complementar y ser compatibles con los sistemas de pago privados existentes.