Archivo - Logo del Deutsche Bank. - Helmut Fricke/Dpa - Archivo
MADRID 15 Abr. (EUROPA PRESS) -
La gestora de activos DWS, brazo inversor de Deutsche Bank, apuesta por sectores como las energías alternativas y nuclear, la construcción, la ingeniería y la defensa, en especial en Asia y Europa, como oportunidades de inversión una vez finalice el conflicto en Irán.
En su 'Market Outlook' correspondiente al mes de abril, el director de inversiones de DWS, Vincenzo Vedda, cree que esta es la mejor posición en un entorno marcado por la volatilidad como el actual, puesto que, aunque el conflicto desescale, "es probable que el impacto del cierre del estrecho de Ormuz persiste, con disrupciones en las cadenas de suministro que se traducirán en menores beneficios empresariales".
"En este momento apenas es posible realizar previsiones significativas sobre si, cómo y cuándo terminará la crisis", agrega Vedda.
Como ejemplo, la gestora remarca que el índice de volatilidad VIX, que mide las fluctuaciones esperadas del S&P 500, se había disparado hasta niveles de 30 desde diciembre de 2025 antes de retroceder a 21 tras el anuncio del alto el fuego.
La gestora ha rebajado sus perspectivas de crecimiento económico para Alemania y Europa y prevé que sea "significativamente más débil" en 2026 y "posiblemente también" en 2027. La desaceleración dependerá en gran medida de cuánto tiempo persista el shock en los precios de la energía, especifica la firma.
Respecto a la inflación, cuanto más se prolongue el conflicto en Oriente Próximo "mayor será la probabilidad de que las subidas de precios no se limiten al sector energético" y se extiendan a un abanico más amplio de bienes y servicios.
Como consecuencia, los bancos centrales deberán decidir la reorientación de su política monetaria. En este sentido DWS espera que la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés) priorice el crecimiento, lo que "respaldaría nuevos recortes", mientras que el Banco Central Europeo (BCE) "previsiblemente optará por mantenerse a la espera por el momento".
GANADORES Y PERDEDORES
DWS señala que el sector energético fue uno de los pocos ganadores durante el conflicto, el único que cerró en terreno positivo en marzo, y el sector tecnológico, especialmente las empresas centradas en la inteligencia artificial, es el que más ha sufrido.
"La IA sigue bajo presión para demostrar que las enormes inversiones realmente están dando sus frutos", afirma el gestor de carteras Jarrid Klug.
Otros beneficiarios de la incertidumbre actual son las empresas de semiconductores --por la escasez de chips de memoria--, las compañías energéticas por el encarecimiento de las materias primas y las empresas de transporte debido al incremento de las tarifas de flete.
Por contra, el sector de viajes también podrá verse afectado, ya que el precio del combustible para aviones "se ha más que duplicado desde principios de año" y algunas aerolíneas ya han comenzado a reducir el número de vuelos.
EL ORO, VALOR REFUGIO A LARGO PLAZO
El oro, valor refugio en situaciones de volatilidad, ha perdido cerca de un 20% desde el inicio de la guerra. Según el gestor Stephan Werner, este descenso responde a las expectativas de subida de los tipos de interés en un contexto de mayor inflación, al aumento de las ventas por parte de los bancos centrales y a la elevada liquidez del oro, que impulsa a los inversores a recoger beneficios en momentos de incertidumbre.
Sin embargo, Werner se mantiene optimista sobre la evolución del precio de la onza de oro a largo plazo: "Es probable que los niveles de deuda mundial sigan aumentando, mientras que la sostenibilidad de la deuda soberana se reducirá, sobre todo si suben los tipos de interés. El oro debería evolucionar de forma sólida como la moneda definitiva que no se puede imprimir", explica.