Publicado 27/05/2026 16:23

Las entidades financieras validan el modelo de pagos tokenizados del proyecto Agorá del BIS

Archivo - Sede del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por siglas en inglés), en Basilea (Suiza).
Archivo - Sede del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por siglas en inglés), en Basilea (Suiza). - BIS - Archivo

MADRID 27 May. (EUROPA PRESS) -

Las más de 40 entidades financieras que participan en el proyecto Agorá, patrocinado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y en el que participan Banco Santander, BBVA y CaixaBank, han participado en la validación del modelo de pagos transfroterizos tokenizados que propone dicho proyecto.

El proyecto es una iniciativa que busca explorar cómo integrar de manera "fluida" los depósitos 'tokenizados' de los bancos comerciales con el dinero mayorista 'tokenizado' en manos de los distintos institutos emisores en una plataforma financiera centralizada que sea programable y público-privada.

En la prueba, Agorá ha validado la viabilidad de realizar liquidaciones entre distintas divisas y jurisdicciones mediante reservas 'tokenizadas' de bancos centrales y depósitos 'tokenizados' de bancos comerciales, y en próximas fases realizará pruebas con operaciones reales.

"Con el proyecto Agorá hemos demostrado que es posible utilizar tecnologías basadas en 'blockchain' para replantear cómo se realizan los pagos transfronterizos, utilizando depósitos 'tokenizados' para mejorar y agilizar la ejecución y manteniendo al mismo tiempo las máximas garantías regulatorias y operativas con la liquidación en dinero de banco central", ha afirmado el responsable de Blockchain y Activos Digitales en BBVA, Francisco Maroto.

El proyecto ha permitido comprobar que la llamada liquidación atómica, que permite ejecutar operaciones bajo un principio de 'todo o nada' (es decir, una operación solo se ejecuta si todas las partes implicadas pueden completarla simultáneamente), puede realizarse de forma segura entre distintas divisas y jurisdicciones. Para hacerlo posible, el proyecto ha validado una arquitectura basada en capas interoperables que permite a los bancos centrales conservar el control y la autonomía sobre sus monedas y operaciones nacionales dentro de una plataforma compartida.

Las pruebas también muestran que es posible preservar la privacidad tanto de los saldos como de las transacciones mediante tecnologías que protegen la información sensible y, al mismo tiempo, facilitan el cumplimiento regulatorio. Además, este nuevo modelo no altera la naturaleza jurídica ni las obligaciones asociadas a las reservas de bancos centrales ni a los depósitos de bancos comerciales.

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