Publicado 02/04/2024 18:20

La onza de oro sube un 1% y marca por segundo día consecutivo su máximo histórico en 2.277 dólares

Archivo - FILED - 16 March 2023, Bavaria, Munich: Gold bars and gold coins of different sizes lie in a safe on a table at the precious metal dealer Pro Aurum. Photo: Sven Hoppe/dpa
Archivo - FILED - 16 March 2023, Bavaria, Munich: Gold bars and gold coins of different sizes lie in a safe on a table at the precious metal dealer Pro Aurum. Photo: Sven Hoppe/dpa - Sven Hoppe/dpa - Archivo

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

La onza de oro troy, activo refugio por antonomasia, ha perforado este martes sus máximos históricos por segunda jornada consecutiva al elevarse un 1,15% y situarse en los 2.277 dólares, según los datos del mercado consultados por Europa Press.

El metal precioso ha tocado ese nuevo máximo histórico poco antes del cierre de las bolsas europeas, si bien escasos momentos después perdía fuelle y regresaba a los niveles de conclusión de la víspera en torno a los 2.250 dólares.

Precisamente ayer, la onza de oro marcó máximos al situarse por la mañana en los 2.265 dólares después de que el pasado viernes la inflación PCE de Estados Unidos y las declaraciones del presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, en las que apuntaba que se necesita consolidar el proceso desinflacionista antes de efectuar el primer recorte de los tipos de interés.

En lo que va de año, el oro acumula una revalorización del 10%, si bien los avances se han concentrado especialmente en marzo -con una subida del 9%- al son de las declaraciones y movimientos de los bancos centrales a propósito de cuándo y con qué intensidad llegarán los tipos de interés.

En ese sentido, el oro ha roto durante varias jornadas en marzo sus máximos históricos al aproximarse y finalmente rebasar al nivel de los 2.200 dólares; una tendencia que ahora se prolonga en el inicio de abril en su camino al nivel de los 2.300 dólares.

El estratega de mercados emergentes de Ostrum AM (filial de Natixis IM), Zouhoure Bousbih, ha explicado este martes en un informe que la actual 'fiebre del oro' se explica por el contexto de factores geopolíticos, como la guerra de Ucrania, y la diversificación de las reservas en dólares por parte de los bancos centrales de países emergentes.

Bousbih ha ahondado en que las condiciones financieras son determinantes en las perspectivas de los precios a corto plazo, si bien la demanda -en particular de los bancos centrales- es un determinante importante a largo plazo.

En ese sentido, ha apuntado que, aunque el metal amarillo representa actualmente sólo el 7% de las reservas de los bancos centrales de los países emergentes, sus reservas de oro se han más que duplicado desde 2008.

Los actores protagonistas en ese apartado son China, Rusia, India y Turquía, en tanto que, según Bousbih, el rápido aumento de las reservas de oro de los bancos centrales de los mercados emergentes refleja "la voluntad de diversificarse y alejarse del dólar, que sigue representando dos tercios de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo".

La disminución de la confianza de los países emergentes en el 'billete verde' está vinculada a consideraciones tanto económicas como geopolíticas, ha acompasado el ejecutivo para seguidamente añadir que el "colosal endeudamiento" de Estados Unidos también hace temer una pérdida de confianza en el dólar, lo que podría apoyar la demanda de oro.

También ha previsto el ejecutivo que 2024 sea un año de fuerte demanda de oro, debido al contexto geopolítico -guerra en Ucrania, tensiones en el Mar Rojo y conflicto en Oriente Próximo-, pero también al apretado calendario electoral, especialmente las elecciones estadounidenses de noviembre, lo que refleja la vinculación entre política y geopolítica.

En resumen, Bousbih ha enmarcado la explosión alcista del oro en el interés creciente de los bancos centrales por el oro tras la crisis financiera de 2008, que puso de manifiesto el riesgo de liquidez del dólar, así como la congelación de las reservas rusas de 300.000 millones de dólares por los países del G7 tras la invasión de Ucrania en 2022, ya que sirvió de 'electroshock' para los países emergentes.

"A falta de una alternativa al dólar, el oro se convirtió rápidamente en la forma de preservar las reservas de las sanciones estadounidenses", ha remachado.

En una línea convergente, el el director de inversiones de Schroders, Matthew Michael, llamó ayer la atención en un informe sobre el hecho "significativo" de que los precios del oro han ignorado el repunte de los tipos de interés reales.

"Parece que hemos entrado en una era de desglobalización y bifurcación geopolítica que ha reforzado significativamente el papel del oro como activo de reserva", señaló Michael como nuevo paradigma sobre la cotización del oro.

La cotización del oro resurgió con fuerza por el regreso a primer plano del conflicto palestino-israelí, en tanto que desde el pasado 7 de octubre -día del ataque de la milicia islamista Hamás sobre territorio israelí- el metal acumula una revalorización de más del 23%.

De esta manera, impulsado por los riesgos geopolíticos y la compra masiva por parte de los bancos centrales, el oro alcanzó a principios de diciembre una nueva cota para sus registros históricos por encima de los 2.100 dólares.

Anteriormente a esa racha alcista del pasado otoño, la última vez que el oro cotizó por encima de los 2.000 dólares fue en mayo de 2023 por la tensión en el conflicto ucranio y los coletazos derivados de la crisis de la banca regional estadounidense, así como la quiebra de Credit Suisse del pasado marzo, de tal manera que su valor alcanzó un valor de 2.063 dólares a principios de mayo.

Con todo, el anterior máximo histórico del oro -previo al del pasado diciembre de 2023- se produjo el 7 de marzo de 2022, cuando la onza tocó los 2.075 dólares, por el comienzo dos semanas antes de la invasión rusa de Ucrania. A su vez, también rondó esos niveles en agosto de 2020 tras el estallido de la pandemia.

Contador