Archivo - Imagen de una persona delante de un ordenador. - JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo
MADRID 23 Jul. (EUROPA PRESS) -
Fedea ha advertido de que la calidad de la auditoría depende del marco institucional y no del auditor, y de que la regulación, al primar la evidencia verificable, filtra información relevante que los profesionales sí observan pero no pueden probar.
En un documento de trabajo elaborado por Benito Arruñada, el 'think tank' señala que este sesgo retrasa el reconocimiento de pérdidas en la banca y lo sincroniza entre entidades, de modo que los ajustes no se producen de forma gradual, sino abrupta y simultánea.
El análisis subraya que auditores y supervisores detectan con antelación señales de deterioro -como la relajación en la concesión de crédito o debilidades en controles- que no se reflejan en las cuentas publicadas al no ser verificables ante terceros.
Asimismo, apunta a una divergencia creciente entre unas normas contables que exigen más estimaciones y predicciones y una práctica auditora cada vez más basada en pruebas documentales, lo que deriva en una auditoría "defensiva", con mayor cumplimiento formal pero menor contenido informativo.
Fedea considera que, en el ámbito bancario, este fenómeno adquiere carácter sistémico al provocar que el deterioro se reconozca de forma simultánea en todo el sector, intensificando la prociclicidad.
Como respuesta, el trabajo aboga por reforzar los canales de comunicación confidencial entre auditores y supervisores -ya previstos en la normativa europea y española- para aprovechar la información observable no verificable, sin convertir a los auditores en supervisores ni exigirles garantizar la solvencia.