Archivo - Cartel de Wall Street. - Bryan Smith/ZUMA Wire/dpa - Archivo
MADRID 1 Sep. (EUROPA PRESS) -
El enfoque más restrictivo de la Reserva Federal estadounidense (Fed, por sus siglas en inglés) en materia de política monetaria, el recrudecimiento del conflicto en Irán y el encarecimiento del crudo han llevado el rendimiento del Bloomberg Global Government Bond Index, que agrupa los principales bonos soberanos a nivel mundial, hasta el 3,72%, su nivel más alto desde mediados de 2008.
En estas dos últimas semanas, el bono a 30 años de Estados Unidos repuntó hasta el 5,31%, máximo desde 2007, mientras que el rendimiento del bono a 10 años ya alcanza el 4,78%.
La tendencia se repite en Europa, donde el rendimiento del bono alemán a 10 años ('bund') alcanzó el 3,32%, su nivel más alto desde 2011, y su homólogo español se sitúa este martes en el 3,80%, en niveles de 2023.
Al otro lado del mapa, el rendimiento del bono a 10 años de Japón ha tocado el 3% este martes, su máximo desde 1996: "El problema de Japón tampoco es de corto plazo, sino que el mercado teme que los planes de reducción de impuestos de la primera ministra y sus planes de gasto incrementen aún más el endeudamiento de un país cuya deuda sobre el PIB supera el 200% y donde el yen sigue mostrando una gran debilidad", expone el analista de XTB, Javier Cabrera.
Los analistas de Bankinter especifican que el repunte generalizado de la rentabilidad de los bonos a nivel mundial viene derivado de la reactivación de los ataques militares por parte de Estados Unidos a Irán.
"La intervención militar se une a las sanciones económicas anunciadas por EEUU y eleva la tensión en Oriente Medio. Como consecuencia inmediata, el petróleo repuntó situándose por encima de la barrera psicológica de los 90 dólares el barril. Petróleo más elevado implica inflaciones superiores, lo que añade más presión a los bonos y penaliza las valoraciones de las bolsas", aclaran.
Para el responsable de análisis macro y de mercados en Generali Investments, Thomas Hempell, a este factor se unen otros, como una comunicación "confusa" por parte de la Fed, un superciclo de gasto de capital en inteligencia artificial junto a una fuerte emisión de duración por parte de los hiperescaladores frente a elevados déficits públicos, y unos datos globales "sólidos".
"Los aumentos anunciados por el Tesoro de EEUU en las recompras de bonos de largo vencimiento equivalen a un 'put de Bessent' (más bien débil), lo que pesa sobre el dólar, ya que la represión financiera alimenta los riesgos de depreciación monetaria", señala.
AUMENTA PROBABILIDAD DE SUBIDA DE TIPOS EN EEUU
La rentabilidad de los bonos a nivel mundial ha retomado sus subidas a partir del discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh, el pasado viernes durante la cumbre de Jackson Hole, cónclave anual del banco central estadounidense, en el que incidió en priorizar el control de la inflación.
Ante estas palabras, la probabilidad de una subida de tipos en septiembre por parte de la Fed ha aumentado hasta cerca del 60% y firmas como Pimco o Lombard Odier se inclinan por una subida de los tipos de interés en Estados Unidos en su próximo reunión de septiembre.
"Aún no damos por ganada la batalla, ya que unos datos muy débiles en agosto podrían cambiar el panorama. Pero, salvo que se produzca una sorpresa negativa importante, ahora recae sobre Warsh la responsabilidad de llevar a cabo esa subida en septiembre. De lo contrario, en nuestra opinión, corre el riesgo de socavar parte de la credibilidad que ganó el viernes", señalan los analistas de Bank of America.
En este contexto, ayer arrancó la reunión de dos días de ministros de Finanzas y bancos centrales del G20 bajo presidencia estadounidense, con el foco puesto en la deuda soberana.
"El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió el crecimiento y la desregulación como única vía para reducir los volúmenes de deuda, señalando como principales obstáculos las cargas regulatorias excesivas, los sistemas fiscales mal diseñados y la insuficiente inversión pública y privada", apuntan los analistas de Renta 4.
No obstante, gestoras como Julius Baer consideran que el actual aumento de las rentabilidades de los bonos está siendo "gradual" y no presenta, por ahora, "las características de un shock de tipos". En cambio, su escenario base es que las mayores rentabilidades "favorezcan una rotación dentro de la renta variable" en lugar de poner fin a la tendencia del mercado.