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MADRID 12 May. (EUROPA PRESS) -
El gestor de activos y proveedor global de fondos cotizados en bolsa (ETFs) WisdomTree estima que el oro volverá a los 5.500 dólares en el primer trimestre del próximo año.
El alza calculada supondría en la práctica un nuevo máximo en términos de precio de cierre, dado que el máximo intradía de 5.600 dólares la onza anotado en enero de 2026 solo se mantuvo durante un breve periodo de tiempo.
En comparación con el precio actual del metal precioso, que este martes cotiza en torno a los 4.690 dólares, el potencial alcista de la proyección planteada por la gestora supera el 17%.
Para este escenario, el valor del principal activo refugio en contextos de incertidumbre estaría respaldado por una inflación en Estados Unidos (EEUU) del 2,8% en marzo de 2027; un rendimiento de los bonos estadounidenses estable en torno al 4,1%; un tipo de cambio (DXY) cercano a los 96 puntos, y un aumento del posicionamiento especulativo hasta los 200.000 contratos, frente a los 160.000 actuales.
No obstante, el informe recoge otro supuesto más alcista para el oro, que podría rozar los 5.900 dólares la onza en un entorno más convulso económicamente.
En este sentido, el responsable de Materias Primas e Investigación Macroeconómica de WisdomTree y autor de la nota, Nitesh Shah, adelanta que para que se diera esa situación la inflación tocaría el 4% en el país presidido por Donald Trump, reflejando la crisis energética y otras presiones en las cadenas de suministro.
Además, Shah argumenta que incluso si la Reserva Federal se muestra reacia a endurecer la política monetaria, al reconocer que el aumento de los precios está impulsado por factores del lado de la oferta, es probable que los tipos de los bonos sigan aumentando, y se estima que podrían llegar al 5% de interés.
Al mismo tiempo, la depreciación del dólar sería "más pronunciada" que en el escenario de consenso y podría ubicarse en los 90 puntos DXY.
Pero la mayor demanda del oro vendría motivada por la reticencia de la autoridad monetaria de EEUU de elevar el precio del dinero. Así, el analista avanza que si la inflación se acerca al 4% y la Reserva Federal se abstiene de endurecer su política monetaria, el banco central "podría verse acusado de cometer un error de política o de capitular ante presiones políticas".
En tal situación, el responsable de Materias Primas e Investigación Macroeconómica de la gestora justifica que "es probable" que el interés por el oro se refuerce "considerablemente", ya que el metal se considera cada vez más como una protección frente a la devaluación de las monedas fiduciarias. Así, el posicionamiento especulativo se incrementaría hasta los 250.000 contratos.
ESCENARIO BAJISTA CON EL METAL PRECIOSO EN 4.600 DÓLARES
Por el contrario, el informe también refleja un escenario bajista en el que el oro se mantendría dentro de un año en los 4.600 dólares en los que cotiza actualmente.
En este contexto, la Reserva Federal lograría llevar la inflación de vuelta a su objetivo del 2%, un nivel que no se ha alcanzado en los últimos años, pero a costa de un crecimiento económico más débil. Este comportamiento de la evolución del coste de la vida respaldaría, a su vez, un caída de la rentabilidad de los bonos del estado con vencimiento a 10 años hasta el 3,5%.
De su lado, el aumento de los tipos de interés oficiales provocaría una apreciación significativa del dólar, lo que revertiría gran parte de la depreciación observada en el año 2025, llevándolo hasta los 108 puntos DXY. A pesar de todo, Shah considera que aunque este escenario sea "el menos probable, no se puede descartar".
LA VOLATILIDAD POR LA GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO
Echando la vista atrás, en concreto analizando los tres primeros meses de 2026, uno de los principales factores que provocó la fuerte volatilidad del oro fue la sucesión crisis geopolíticas.
Solo en enero, el oro subió más de 1.000 dólares estadounidenses por onza, alcanzando un máximo histórico de casi 5.600 dólares por onza el día 30 de ese mismo mes. Sin embargo, la tendencia se invirtió bruscamente, y los precios cayeron hasta un mínimo intradía de 4.402 dólares por onza el 2 de febrero.
A fecha de 23 de marzo, el oro había bajado aún más, hasta situarse en torno a los 4.100 dólares, perdiendo todo el acumulado del año. No obstante, en menos de una semana los precios volvieron a subir por encima de los 4.600 dólares por onza.
Durante ese periodo, se ha sucedido un cambio de régimen en Venezuela, el resurgimiento de los debates sobre la posible adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos, la continua presión política sobre la independencia de la Reserva Federal y el inicio de la guerra entre EEUU e Israel, por un lado, e Irán, por el otro.
En particular, sobre este último acontecimiento geopolítico, el analista de WisdomTree entiende que debería haber tenido "un efecto positivo más duradero" sobre el oro. Ahora bien, Shah expone que el conflicto comenzó en un momento en el que el oro ya estaba experimentando una corrección, lo que redujo su capacidad de valor refugio.
Además, el autor del análisis atestigua que "es importante tener en cuenta que el oro suele mostrar una reacción negativa inicial ante las crisis geopolíticas antes de acabar subiendo", patrón observado en múltiples episodios como los atentados terroristas del 11 de septiembre o la guerra entre Rusia y Ucrania.
EL ORO COMO FUENTE DE LIQUIDEZ
Por otro lado, una crisis como la de Oriente Próximo suele provocar fuertes caídas en los activos de riesgo, como la renta variable. En consecuencia, Shah señala que esas correcciones dan lugar a ajustes de márgenes, lo que obliga a los inversores a obtener liquidez rápidamente.
Así, el oro, al ser un activo muy líquido y similar al efectivo, se suele vender para hacer frente a estas obligaciones, lo que genera una presión a la baja temporal sobre los precios --exceso de oferta--.
En este contexto, el investigador de la gestora resalta que la magnitud y la duración de la caída máxima y la posterior recuperación "nunca son iguales" y dependen de los demás factores que influyen en el oro en ese momento.
Asimismo, apunta que en el episodio actual también podría haber surgido una presión vendedora adicional por parte de los hogares de las regiones afectadas, especialmente en Oriente Medio, donde se ha liquidado oro para financiar gastos urgentes, como viajes y traslados.
Con todo, el responsable de Materias Primas e Investigación Macroeconómica de WisdomTree especifica que este tipo de ventas no debe interpretarse como una pérdida de confianza en el oro, sino que refleja el papel de este como fuente de liquidez en momentos de crisis.
"Históricamente, una vez que estas dinámicas de ventas forzadas remiten, los precios del oro suelen recuperarse y subir, ya que la prima de riesgo geopolítico subyacente se convierte en el factor determinante", concluye Shah.