(Información remitida por la empresa firmante)
El nuevo informe orientativo de la Fundación Bertelsmann muestra, a partir de 50 casos prácticos de 22 países, cómo la inteligencia artificial puede fomentar la participación ciudadana y qué riesgos hay que tener en cuenta al respecto. El informe es fruto de una colaboración con la OCDE.
Gütersloh, 26 de agosto de 2026 (News Aktuell).- La inteligencia artificial (IA) ofrece grandes posibilidades para poder cumplir mejor las promesas fundamentales de la participación ciudadana en la política: mayor inclusión, transparencia real y procesos adaptables y fáciles de utilizar. Para ello, los gobiernos y los agentes de la sociedad civil de todo el mundo ya están utilizando la IA en actividades de todo tipo, que van desde el análisis de grandes cantidades de aportaciones de los ciudadanos hasta el apoyo a los procesos de participación mediante chatbots, sistemas de moderación y moderación asistida por IA.
Así lo pone de manifiesto el nuevo informe orientativo Artificial Intelligence and the Future of Citizen Participation (Inteligencia Artificial y el futuro de la participación ciudadana), que se basa en un documento conjunto de la OCDE y la Fundación Bertelsmann y analiza 50 casos prácticos concretos de 22 países.
En general, se observa que la IA puede hacer que la participación ciudadana sea más accesible, adaptable y eficaz. Sin embargo, su valor real depende en gran medida del uso que se le dé. La IA solo puede reforzar la participación si mejora la capacidad de los gobiernos para escuchar a los ciudadanos, sin sustituir por ello la formación democrática de la opinión, la transparencia y la confianza.
Nueve formas de aplicación de la IA
El estudio identifica nueve ámbitos de aplicación distintos de la IA en la participación ciudadana: interpretación de datos, desarrollo de la información, traducción, transcripción, asistencia virtual, facilitación, moderación, simulación y arquitectura de la participación. En la actualidad son muy habituales la interpretación de datos, la asistencia virtual y la traducción automática.
Las aplicaciones de interpretación de datos (sense-making) pueden analizar grandes cantidades de ideas y comentarios, identificar patrones y resumir las aportaciones. Las herramientas de traducción y transcripción pueden reducir las barreras de acceso. Los asistentes virtuales, como los chatbots, ayudan a los ciudadanos a acceder más fácilmente a la información y a las oportunidades de participación.
Algunos ejemplos relevantes, como el de Cambridge (Reino Unido), ilustran cómo funciona esto en la práctica: allí, en 2024, una herramienta de inteligencia artificial ayudó a evaluar las aportaciones cualitativas de una consulta pública y redujo el tiempo dedicado a ello en aproximadamente un 50 %. En Finlandia, en 2024, la agencia finlandesa de innovación Sitra utilizó la plataforma Polis, asistida por inteligencia artificial, para que más de 18 000 personas participaran en la consulta pública ¿Qué opinas, Finlandia?.
Oportunidades y riesgos
Además de las importantes oportunidades que ofrece, el uso de la IA también conlleva riesgos. Los datos sesgados pueden influir en los resultados, y la falta de transparencia puede minar la confianza y la legitimidad. También se teme que se produzcan nuevas formas de exclusión digital. Otros retos son la falta de competencias en inteligencia artificial en las instituciones públicas y la dependencia de sistemas privados, es decir, tecnologías cerradas cuyo código fuente, interfaces o formatos están bajo el control exclusivo de un fabricante.
Para que la IA fomente la participación ciudadana de forma responsable e inclusiva, el estudio formula recomendaciones en tres ámbitos: mecanismos de seguridad, facilitadores y participación ciudadana. Los gobiernos deberían establecer unas directrices claras, desarrollar las competencias necesarias para un uso responsable de la inteligencia artificial e involucrar a los ciudadanos en el diseño y el control de estos sistemas.
En definitiva, está claro que la IA no puede sustituir a la participación democrática. Sin embargo, si se utiliza de forma responsable, puede contribuir a que la participación sea más accesible, escalable y adaptativa.
Acerca de la publicación
El informe de síntesis al que se alude en el texto es una versión resumida del documento de la OCDE titulado La inteligencia artificial y el futuro de la participación ciudadana: tipología de aplicaciones, oportunidades y retos para las innovaciones democráticas, que está basado en una colaboración entre la OCDE y la Fundación Bertelsmann.
Enlace de descarga del estudio: https://www.bertelsmann-stiftung.de/de/publikationen/publikation/did/artificial-intelligence-and-the-future-of-citizen-participation
EN: Policy Brief 07/2026: Artificial Intelligence and the Future of Citizen Participation
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